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(Ciudad
del Vaticano-13.Octubre.2008)
Ayer en la tarde se desarrolló la Undécima Congregación
General del Sínodo de los Obispos. El presidente delegado
de turno fue el Cardenal Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de Sao
Paulo (Brasil).
A continuación ofrecemos extractos de algunas intervenciones
en el Aula del Sínodo:
OBISPO LOUIS PORTELLA MBUYU, DE KINKALA, PRESIDENTE DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL (REPUBLICA DEL CONGO). "En
el Congo Brazzaville, país caracterizado negativamente
por una serie de conflictos internos, constatamos la abundancia
de movimientos religiosos que se pueden dividir en dos categorías:
por una parte los que practican una lectura de tendencia liberadora,
refiriéndose sin embargo a elementos de la religión
tradicional. Presentan una especie de reacción contraria
a un cristianismo considerado como negación de la identidad
africana. Por otra parte hay movimientos, ramificaciones del movimiento
pentecostal de origen americana, que se caracterizan por una lectura
fundamentalista e incluso mágica de la Biblia, que tienden
a apartar las conciencias de los problemas concretos de la vida
social. (
) Frente a esta situación compleja, se siente
la urgencia de ayudar, alentar a los fieles de Cristo en el Congo,
a leer la Palabra de Dios, meditarla, rezarla en cuanto puede
"recrear" a la persona africana que lleva aún
en sí las secuelas del pasado. Para ello es necesario un
acceso fácil al texto bíblico a través de
las traducciones. Es una de las urgencias pastorales de nuestra
Iglesia. Por otra parte, esta lectura de la Palabra de Dios debe
suscitar en el lector africano la toma de conciencia de la responsabilidad
propia frente a una sociedad que espera ser transformada en todas
sus estructuras según los valores del Evangelio".
OBISPO GREGOR MARIA HANKE, OSB., DE EICHSTÄTT (ALEMANIA).
"La Palabra de Dios no acaba en la Biblia impresa ni en el
anuncio de la Palabra. La Palabra escrita no tiene la misma graduación
que la Palabra-Logos revelada en la Encarnación. La fuerza
de la Palabra escrita y anunciada vive de la presencia permanente
en la historia del mundo de esta Palabra-Acción más
grande. Esto hace de las letras de la Sagrada Escritura, la Palabra
de Dios que camina con el ser humano de hoy y que, en ella, abre
el diálogo de Dios con el ser humano. Sin embargo, es la
Eucaristía el lugar donde se hace presente la Palabra de
acción con toda su historia de la salvación y la
escatología".
SU BEATITUD NERSES BEDROS XIX TARMOUNI, PATRIARCA DE CILICIA
DE LOS ARMENIOS, JEFE DEL SINODO DE LA IGLESIA ARMENIA CATÓLICA
(LÍBANO). "Según la tradición,
los orígenes de la Iglesia armenia, evangelizada por San
Gregorio el Iluminador, se remontan a la adopción del cristianismo
como religión de estado en Armenia en el 301. En aquella
época el alfabeto armenio no existía y las lecturas
bíblicas se proclamaban en lengua griega o siria. El oficiante
debía traducirlas después al armenio. Esto no facilitaba
la comprensión de la Palabra de Dios por parte de los neófitos
armenios. De ahí nació la idea de inventar un alfabeto
para traducir la Biblia en las lenguas del pueblo. (...) Podemos
afirmar, sin lugar a dudas, que la invención del alfabeto
armenio, en el 406, no tenía otro fin que el de la evangelización.
Esta evangelización ha contribuido a salvaguardar la fe
cristiana, a menudo, amenazada, como en el 451 -cuando la Biblia
se acababa de traducir- y en los siglos sucesivos. La Palabra
de Dios ha sostenido a la Iglesia y al pueblo armenio durante
su dolorosa historia. Ha empapado y animado la cultura armenia
en el curso de los siglos. La vida de los cristianos en Armenia
se ha visto influida y guiada constantemente por la Palabra de
Dios".
OBISPO RICARDO ERNESTO CENTELLAS GUZMÁN, AUXILIAR
DE POTOSÍ (BOLIVIA). La realidad actual nos
muestra que la Palabra de Dios y las culturas antiguas y modernas
son mundos separados o paralelos. (...) Aquí nace el gran
desafío pastoral: Relanzar una auténtica encarnación
de la Palabra de Dios con rostro propio, en una situación
concreta que signifique y comprometa asumir un proyecto de sociedad
en respuesta a la necesidad histórica, social y cultural
de nuestras comunidades, para que mejoremos nuestras vidas según
la vida de Jesús de Nazaret. No podemos continuar leyendo
y meditando la Palabra sin la necesaria relación con las
culturas y sin la consecuencia de un compromiso social. Es prioritaria
una lectura de la Palabra contextualizada que sea capaz de transformar
las personas y las estructuras. (...) Necesitamos que toda acción
y proyecto, grupo y movimiento, instituciones y estructuras de
nuestra Iglesia revisen sus motivaciones y partan de nuevo según
la inspiración bíblica. Urge mostrar al mundo una
nueva manera de ser Iglesia.
OBISPO FRIEDHELM HOFMANN, DE WÜRTZBURG (ALEMANIA).
"¿Cómo podríamos llegar a las personas
que no van a la Iglesia? (...) La revelación de Dios no
se limita a la Palabra de Dios en la Biblia. Se produce también
en la naturaleza y en la cultura. Ciertamente la revelación
más elevada e intensa de Dios es la Encarnación
de la Palabra de Dios en Jesucristo. Hay que explicarla. (...)
La Palabra de Dios se ha enculturado en las culturas más
diversas. Tiene repercusiones en el arte. En Europa contamos con
una historia cultural cristiana impresionante desde hace casi
2.000 años. Arquitecturas extraordinarias, obras de arte
figurativas, musicales y literarias han nacido de la fe y han
acogido en sí el testimonio de la fe. Hay que conseguir
que esta fe hable de nuevo. En la Edad Media se conocía
la biblia pauperum, que explicaba visualmente parte de la historia
de la salvación a cuantos no sabían leer. Hoy es
necesario explicar la cultura cristiana porque muchas personas
ya no entienden esta lengua y no se dedican directamente a la
Sagrada Escritura. (...) También en la cultura contemporánea
es necesario buscar las huellas de la fe y reconducirlas a su
función de puente. Si es verdad que los artistas son los
sismógrafos de su época, hace falta que aprovechemos
su trabajo y los interpelemos e impliquemos en el anuncio de la
Palabra de Dios".
OBISPO ZBIGNIEW KIERNIKOWSKI, DE SIEDLCE (POLONIA).
El hombre moderno no familiarizado con la escucha de la
Palabra de Dios se queda a menudo como un sordomudo frente a ella.
(...) El kerygma es un momento muy importante, pero si no es seguido
por una verdadera y propia formación a la escucha de la
palabra en la comunidad de fe, existe el riesgo de caer en los
diferentes moralismos, o de desembocar en los distintos tipos
de fanatismo o de interpretación subjetiva. (...) El Camino
Necatecumenal se basa en el kerygma inicial, al que sigue un serio
proceso de iniciación bajo la guía de la Iglesia
(obispos, párrocos y catequistas) que se realiza en pequeñas
comunidades y con las debidas etapas de la iniciación cristiana.
De este modo, el catecumenado obliga a hacer al iniciando un camino,
con el que aprende a aplicar la Palabra a la propia vida.
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