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(Ciudad del Vaticano-16.Octubre.2008)
Esta mañana se llevó a cabo la segunda sesión
de los círculos menores o grupos lingüísticos,
donde los padres sinodales han comenzado a preparar las propuestas
sobre el tema de la Asamblea General Ordinaria. En horas de la
tarde, tendrá lugar la tercera sesión de los círculos
menores.
A continuación ofrecemos extractos de las intervenciones
"in scriptis" de los padres sinodales:
PADRE ADOLFO NICOLAS, SJ., PREPOSITO GENERAL DE LA COMPAÑIA
DE JESÚS (ESPAÑA). "Estoy convencido
de que la Palabra de Dios puede reivindicar una gran función
terapéutica en la vida de la comunidad cristiana. Cada
vez que entramos en el mundo de la Biblia, nos exponemos a un
mundo nuevo: el mundo de Dios, la acción de Dios, la enseñanza
de Dios a su pueblo. El encuentro, si es real, puede ser arrollador,
sorprendente, iluminante, sereno y consolador. Puede también
ser malentendido y perderse. (...) Los pastores y los ministros
de la Palabra necesitan una formación a la buena "diagnosis",
a una aplicación sabia de los modos de lectura, a una oración
y una interiorización más profundas de la Palabra
de Dios y a un acompañar significativo que ayude a los
fieles a discernir la acción del Espíritu Santo
en la Biblia y a través de su lectura. (...) Parece indispensable
que esta formación se incluya en la preparación
al ministerio pastoral y en los programas de formación
permanente para todos los sacerdotes. Además todas las
parroquias o diócesis deberían contar con centros
y personas preparadas para ofrecer este servicio".
CARDENAL VARKEY VITHAYATHIL CSSR., ARZOBISPO MAYOR DE ERNAKULAM-ANGAMALY
DE LOS SIRO-MALABARES, PRESIDENTE DEL SÍNODO DE LA IGLESIA
SIRO-MALABAR (INDIA). "No obstante el derecho de
toda Iglesia particular de predicar el Evangelio en todos los
lugares del mundo bajo la guía del Romano Pontífice
y si bien el Concilio Vaticano II y los dos Códigos de
Derecho Canónico reconozcan el derecho de todos los fieles
de las Iglesias orientales de recibir la atención pastoral
de sus propios obispos y sacerdotes, cuarenta y tres años
después de la conclusión del Concilio Vaticano II,
a la Iglesia siro-malabar no se le confían todavía
nuevos territorios de misión en India, África, etc.
Ni se le da la libertad de ejercer su derecho de ofrecer atención
pastoral mediante sus obispos y sus sacerdotes a los cientos de
miles de inmigrantes en India, en los países del Golfo,
en Europa y en otros lugares. (...) La Iglesia no debe solo predicar
la Palabra de justicia a los fieles; éstos tendrían
que recibir una ayuda pastoral para vivirla. Esto es todavía
más válido cuando se trata de practicar la justicia
en el seno de la Iglesia. La paz se trastorna cuando no se hace
justicia, porque la paz es fruto de la justicia. La justicia construye
también la comunión. En el caso de la Iglesia siro-malabar
esta justicia ha sido negada durante muchos siglos. Ha llegado
la hora de que el Sínodo reflexione sobre esta situación
injusta dentro de la Iglesia y proponga soluciones duraderas".
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