|
(Ciudad del Vaticano-26.Octubre.2008)
Durante la Misa de Clausura del Sínodo de los Obispos,
el Papa Benedicto XVI afirmó que la prioridad de la Iglesia
hoy es nutrirse de la Palabra de Dios, para hacer eficaz
el empeño de la nueva evangelización.
En su homilía, el Santo Padre expresó su deseo de
que las conclusiones del Sínodo sea llevada a toda
comunidad, para que se comprenda la necesidad de traducir en gestos
de amor la palabra escuchada, porque sólo así se
hace creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades
humanas. Insistió en varias ocasiones en la importancia
del vínculo entre la escucha de la Palabra y la evangelización,
como punto fundamental del testimonio de los cristianos en el
mundo, especialmente ante los no creyentes.
Mucha gente está buscando, quizás sin darse
cuenta, encontrarse con Cristo y con su Evangelio; muchos necesitan
encontrar en Él el sentido de sus vidas. Dar testimonio
claro y compartido de una vida según la Palabra de Dios,
demostrada por Jesús, es por tanto criterio indispensable
de verificación de la misión de la Iglesia,
afirmó.
Es necesario que los fieles tengan amplio acceso a la Sagrada
Escritura para que las personas, encontrando la verdad, puedan
crecer en el amor auténtico. Se trata de un requisito indispensable
hoy para la evangelización, añadió.
El Pontífice también se refirió a otras de
las cuestiones tratadas en el Sínodo, como la necesidad
del Magisterio a la hora de interpretar correctamente las Sagradas
Escrituras, la liturgia como lugar fundamental de escucha de la
Palabra, y la necesidad de formación bíblica de
los sacerdotes.
Dado que a veces el encuentro con la Escritura corre el
riesgo de no ser "un hecho" eclesial sino expuesto al
subjetivismo y a la arbitrariedad, es indispensable una promoción
pastoral robusta y creíble del conocimiento de la Sagrada
Escritura, para anunciar, celebrar y vivir la Palabra en la comunidad
cristiana. El lugar privilegiado donde resuena la Palabra de Dios,
que edifica a la Iglesia, como se ha dicho muchas veces en el
Sínodo, es sin duda la liturgia, añadió.
Por otro lado, el Papa insistió en la importancia de los
esfuerzos actuales para suscitar el movimiento bíblico
entre los laicos, así como el esfuerzo de dar a conocer
la fe a través de la Palabra de Dios también a los
'alejados' y especialmente a quienes están buscando sinceramente
el sentido de su vida.
Finalmente, el Papa Benedicto XVI agradeció a todos los
que han participado en los trabajos del Sínodo, y tuvo
especialmente presente a los Obispos de China, que no han podido
estar representados en esta Asamblea sinodal. Deseo hacerme
aquí intérprete, y dar gracias a Dios, de su amor
por Cristo, de su comunión con la Iglesia universal y de
su fidelidad al Sucesor del Apóstol Pedro. Ellos están
presentes en nuestra oración, junto con todos los fieles
confiados a su cuidado pastoral, concluyó.
|