| Damos
la bienvenida en nombre del Perú con profunda emoción al Secretario
de Estado del Vaticano, al Cardenal Camarlengo, al número dos de la Iglesia
Universal.
En este momento en que el Perú todavía está
conmovido por el dolor, por el sobresalto y por el temor, sabemos que su presencia,
es presencia espiritual, debe traer paz, calma y serenidad a todos los hogares
de la patria y especialmente a quienes han sufrido profundamente la pérdida
de los suyos o la destrucción de sus propiedades.
Aquí estuvo
alguna vez como Prefecto de la Congregación de la fe, quien es hoy día
nuestro Santo Padre Benedicto XVI. Y con él y junto al Cardenal Juan Landázuri
tuvimos ocasión de orar en la Iglesia Catedral.
Estoy seguro que
su presencia es una muestra del profundo afecto y del interés permanente
que el Vaticano y el Santo Padre tienen por este pueblo cristiano, profundamente
cristiano, permanentemente católico; y estoy seguro que su presencia aquí
nos trae con fuerza y nos refresca el mensaje eterno de Cristo, de amor, de servicio
y de libertad. Solo el pensamiento de Cristo, con profundidad eterna, nos lleva
por el camino del amor, de servicio y de la libertad y he visto como nuestra patria
ha congregado su preocupación, su afecto, en la solidaridad por los miles
de hogares destruidos en estos días y se ha volcado como Cristo lo hizo
enseñándonos, lavando los pies de sus discípulos al servicio,
a la entrega. |
Creo
que las circunstancias de dolor son las que nos permite construir la identidad,
la solidaridad y el amor. Y esta ha sido una prueba para que construyamos esos
valores que son los valores de Cristo y los valores eternos de la Iglesia.
Con
el deseo siempre presente de que el Santo Padre alguna vez nos pueda visitar como
en dos ocasiones lo hizo Juan Pablo II, le hacemos llegar a Usted y al Vaticano
nuestro profundo agradecimiento por esta visita que dentro de unos momentos le
permitirá llegar hasta Chincha, Pisco y Ica, a ver personalmente el dolor
de los damnificados y llevarles el consuelo de los valores cristianos y que le
permitirá además dar un nuevo y vigoroso impulso al espíritu
y a la organización cristiana y católica, a través del IX
Congreso Eucarístico que Usted inaugurará mañana en Chimbote.
Con
nuestra permanente adhesión siempre a los valores de la palabra de Cristo
y Dios le damos la bienvenida y con toda modestia le imponemos esta Orden que
nació cuando el nació el Perú como nación, independiente
creada por el gran General San Martín que es la Orden del Sol del Perú,
en su más alto nivel.
Lleve Usted nuestro respeto y nuestro afecto
al Santo Padre. |