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........Ciclo “B”

..DOMINGO V DEL
TIEMPO ORDINARIO

Job 7,1-4. 6-7
Corintios 9,16-19.22-23
Marcos 1,29-39
Domingo, 5 de Febrero de 2012

 
 
 
Hermanas y hermanos:
T
ras la lectura de este fragmento del evangelio de san Marcos, preparado magistralmente por el demasiado breve fragmento del libro de Job, podríamos recordar un cuadro de un gran pintor del siglo XVII, Rembrandt. Se trata de un dibujo sencillo en blanco y negro. En él aparecen un grupo de personas demacradas, enfermas, tullidas, sufrientes, que rodean la figura bondadosa de Cristo, quien extiende sobre ellos sus manos. Tan sólo una aureola suave de luz rodea la cabeza de Jesús, dibujada con aquella extraña habilidad de los artistas que les permite plasmar la luz. El mismo Rembrandt fue un hombre que sufrió múltiples contrariedades en su vida y quizás por eso supo expresar con tanto acierto los dolores de las personas y la misericordia de Cristo.

Y he aquí a Cristo haciendo milagros: Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demomos,

¿Qué son los milagros? Se trata de sucesos inalcanzables al hombre solo, realizados normalmente en favor de personas que sufren. ¿Por qué Jesús hacía milagros? Diría que por dos motivos: en primer lugar, para fortalecer la fe de sus discípulos, y segundo, porque se compadecía de las personas que sufrían.

Este acercarse a los afligidos y curarlos, lo siguieron haciendo después sus discípulos y también más tarde los santos de las diferentes épocas. Actualmente también se dan manifestaciones milagrosas entre los enfermos que acucien, por ejemplo a rezar a Lourdes, advocación mañana que celebramos precisamente el próximo sábado.

Los santos, porque han tenido mucha fe, también han imitado a Jesús retornando la salud a personas afligidas.

P Frederíc Ráfols
 
   
 
Lectura del libro de Job 7,1-4. 6-7

Habló Job diciendo:
-«El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio, sus días son los de un jornalero; como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario.
Meses de desengaño son mi herencia, y noches de sufrimiento me han tocado en suerte. Al acostarme pienso: ¿cuándo me levantaré?
Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.
Mis dfas se acercan a su fin, sin esperanza, con la rapidez de una lanza de telar.
Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha».

Palabra de Dios.

 
   
 
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9,16-19.22-23

Hermanos:

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi recompensa. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿Cuál es la recompensa?
Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo gratuitamente, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.
Porque, siendo libre como soy, me hice esclavo de todos para ganar a todos los que pueda. Me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles; me hice todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.
Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Palabra de Dios.

 
   
 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1,29-39 

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; se lo dijeron a Jesús y él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios; y como
los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se fue a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: -«Todo el mundo te busca».
Él les respondió:
-«Vamos a otra parte, a los pueblos cercanos, para predicar también allí; que para eso be venido».
Asi recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor.

 
   
 
Lun.: 1R 8, 1-7, 9-13; Sal 131; Mc 6, 53-56 Jue.: 1R 11, 4-13; Sal 105; Mc 7, 24-30
Mar.: 1R 8, 22-23, 27-30; Sal 83; Mc 7, 1-13 Vie.: 1R 11, 29-32, 12, 19; Sal 80; Mc 7, 31-37
Mié.: 1R 10, 1-10; Sal 36; Mc 7, 14-23 Sáb.: 1R 12, 26-32; 13, 33-34; Sal 105; Mc 8, 1-10
 

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