Cuatro, cuarenta, cuarenta y cuatro, cuaresma, son palabras que se parecen entre sí. A lo mejor tú tienes cuatro años, a lo mejor tu mamá tiene cuarenta años y tu papá cuarenta y cuatro.

Y Cuaresma ¿qué significa? La Cuaresma es un tiempo del año que consta de cuarenta días en que los cristianos celebramos y recordamos los últimos días que vivió Jesús antes de morir aquí en la tierra.

Cuando tus abuelos o bisabuelos eran niños como tú, la Cuaresma era un tiempo muy especial, eran días tristes en que en las iglesias se tapaban los santos con paños morados y las señoras iban a Misa con velos negros sobre sus cabezas y los días viernes no se comía carne por nada del mundo. Todo esto para no olvidar que Jesús sufrió mucho y murió por nosotros colgado en una cruz.

La Cuaresma no siempre cae en una fecha exacta. A veces la celebramos entre Febrero y Marzo, otras veces, entre Marzo y Abril. Pero siempre comienza en un día miércoles que se llama Miércoles de Ceniza y termina con el Domingo de Ramos. 

Tú te preguntarás qué tiene que ver la ceniza con Jesús. ¿Sabes acaso lo que es la ceniza?. Es un polvo oscuro que resulta cuando el carbón, o la leña o un cartón se queman. Hasta una casa puede convertirse en ceniza después de un incendio.

Se llama Miércoles de Ceniza porque a las personas que van a Misa ese día, el sacerdote les hace el signo de la cruz en la frente con sus dedos untados en ceniza.

Si tú vas a Misa ese día, también te puedes poner en la fila y el sacerdote te pondrá un poquito de ceniza sobre tu frente.

Sugerencia de actividad:

Destacar en un calendario los cuarenta días que van desde el 21 de febrero (miércoles de ceniza) y el 1 de abril (Domingo de Ramos).

Domingo de Ramos

Cuando un rey, o el presidente de un país visita otro país, las autoridades y miles de personas salen a las calles y lo saludan con pancartas, papel picado, banderitas y hasta flores. Y a veces se sube a un auto descapotado muy elegante para que todos puedan verlo desde lejos ¿verdad que sí?

Bueno, algo parecido le sucedió a Jesús. El domingo antes de morir se dirigió con sus amigos a la ciudad de Jerusalén. Le pidió a uno de sus discípulos que consiguiera prestado un burrito para entrar a la ciudad. Montó sobre él y seguido de sus amigos entró a la ciudad. Una gran multitud de gente salió de sus casas al encuentro de Jesús. Habían oído muchas cosas hermosas de Él, de su amor por los niños, por los pobres, de la sabiduría de sus palabras, de que sanaba a los enfermos.

Entonces, cuando lo vieron montado en un asno se acercaron lo más que pudieron agitando entusiasmados ramos de palma y olivo. Y gritaban llenos de alegría: ¡“Viva, viva. Aquí llega el Rey, el Mesías. Bendito sea el que viene en el nombre del Señor”!

Jesús recibía estos saludos con una sonrisa humilde y mucha paz.

El burrito se portó muy bien, no protestó, al contrario caminaba contento de llevar sobre su lomo al Hijo de Dios.

 
 


Fuente: Iglesia.cl
 

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